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Monday, 3 November 2008

Sobre consejos

Uno llega un momento en la vida en que cree que lo tiene todo. Bueno, yo aún no he llegado a este momento pero puedo decir que creí que la calma después de la tempestad había llegado. Mis agraciadas (de dar gracias) vacaciones en Madriz me habían hecho sentir que lo malo ya había pasado, pero uno se confía y ¡Zas! un muro ernorme de hormigón justo delante de ti y ni te has dado cuenta.
Me han dado muchos consejos en esta vida. Algunos buenos y algunos malos. Algunos que he seguido y otros que he decidido ignorar. La ironía en la vida la buscas tú, que sino, luego dicen que fíjate pero si no es irónico.

Uno de ellos es tanto más que una máxima o una verdad importante: "Es que tú no eres él/ella". Pues claro, obvio, ¿no? Ya, sí, eso obvio, pero es que me pasaba la vida diciendo "Es que si yo fuera él/ella haría esto de tal manera". Este consejo intento seguirlo, pero aún con todo esto me da coraje pensar que la gente no sea como yo, bueno, como la parte buena de Yo. Veo a la gente tirar papeles al suelo, no reciclar, no pensar en los demás, no darse cuena de que están equivocados, romper corazones... y yo pienso... ¿por qué no será la gente un poco más... como yo?

Otro consejo que me han dado, sobretodo en los últimos meses con menos asiduidad de la que me gustaría, es que debiera olvidar. Sí, claro, olvidar aquello que quiero olvidar hace tiempo que quiero olvidarlo, pero en este caso es, cuando algo deja de interesarte, algo deja de ser necesario en tu vida, pues a otra cosa mariposa. Pero es que las personas que fueron importantes en mi vida, lo son para siempre. Olvidad, querer... sí, también es dejar de querer. Hm, este lo intento, pero no puedo. Aunque the big chunk está ya tragado, todavía faltan los últimos granos.

El tercero, más reciente y menos practicado es la necesidad de no pensar. Sí, no pensar. Y yo que creía que lo que me diferenciaba de la resta de la humanidad era precisamente por esta manía que tengo en pensar. Pensar en esto, pensar en aquello. Pensar en ti. Y un poquito en mí. Pues vaya. "Disecciono todo cada día" y encima ahora viene este y me dice que no piense. Ostras, es que esto sí que no me lo esperaba. ¿Podré ponerlo en práctica? Pues no lo sé, pero creo que será difícil.

Aunque en cierta manera todos son buenos y todos tienen razón. Me gustaría poder unir los dos últimos y ayer no haberme dado cuenta de que pasado mañana es una fecha que no quiero recordar.

Salud desde la no atención.

Wednesday, 16 July 2008

Confusion (en inglés, por eso no lleva tilde)

Últimamente he estado algo disperso. Me dispersan, me disperso, me mareo en el movimiento.

Advertencia: el post que van a leer a continuación puede herir la sensibilidad de algunos lectores. Los términos aquí usados no prentenden ofender a nadie y, bajo ningún concepto, son usados como términos médicos ya sea físicos o mentales.

No entiendo cómo es que todavía, a estas alturas del milenio, con unos cuantos más a trás, y libros de filosofía que datan de cuando "la tierra todavía era plana y las nuves hechas de fuego", todavía hay gente que no se pasa por el pasillo de Self Help de Foyles, o Waterstones que está más a mano, y compra un manual para entenderse a uno mismo.
Ah, claro, que esos no sirven de mucho, si uno no pone de su parte. Ya, es que el perfecto manual no está escrito aún. Bueno, algún día.
Pero luego tenemos el sentido común. Ah, sí, si ya dijimos una vez que el sentido común tenía poco de común.
Joder, pero es que uno llega a un momento en la vida que, de puro crecimiento, tiene que empezar a usar el coco. Sí, pero, ¿y qué pasó?
Pues la verdad es que no lo sé, no tengo idea de cómo hemos llegado a este estado.
Julia lo tenía claro, pero yo no tanto.
Porque, hm, no, no, los ochenta no los vivimos demasiado, no. Y los noventa. Qué años, los noventa. En plena crisis. Pero no, fuimos conscientes y las drogas no nos afectaron tanto. ¿Pues cómo hemos llegado hasta esta situación?

¡El Efecto 200! Ya está, ¡claro! Me acuerdo, aquél fin de año, esperando desastres al estilo Family Guy, y no pasó nada.
Será eso, que viene con retraso. O a lo mejor es que el fallo no estaba en las máquinas sino en los cerebros.

Pero no, claro. Ahora me doy cuenta. No todo el mundo es imbécil. Así que eso no debe ser.

No soy un CSI así que no me voy a dedicar a buscar qué tienen en común todos los imbéciles que conozco para ver porqué son imbéciles. A simple vista... hm... ¿esta ciudad? Pero si fuera eso me afectaría a mí también (a lo mejor soy imbécil y no me he dado cuenta, aunque por el email que recibí anoche creo que sí que lo debo ser, así que me subo al carro). Y si es esta ciudad, supuestamente, cuando te alejas de ella, dejas de ser imbécil, o lo haces gradualmente. En plan, si envías este email a 5 personas dejarás de ser imbécil en 5 días, si se la envías a 500, ya nunca más serás imbécil.

Honey, there ain't enough email addresses in the world to cure you.

Pues sí que estamos bien, digo yo. Porque el caso es que llevo aquí, uno, dos, cinco, séis párrafos (alguno pequeño) y aún no he descubierto nada. Ay, yo y los resultados. El proceso, el proceso.
Este es uno de esos posts que le gustan a Vulcano.

El caso es que no entiendo cómo es que la gente (y digo gente en un plural grande y además mayestático también, porque no, si hemos llegado a la conclusión que yo también soy imbécil) no se da cuenta de las tonterías que dice.
Ya no me refiero a Rajoy y compañía que estoy cansaíto. Me refiero a la gente de verdad. Sí, es cierto, en esta vida es todo muy cutre y la gente se come las cosas con patatas. Jo, Nineteen Eighty-Four total. Y la gente se sorprendió. [Un añito, tres añitos, dos añitos, ¿qué más da? Se lo he dicho un montón de veces, tengo ganas de conocerle, es escandinavo, ya tú sabes, y tenemos debilidad por dicha región, y es que ya se dan besos y estoy contento -- es católico, porque eso a veces importa.]
El caso es que la gente tiene un pensamiento y no se para a observar si lo de alrededor sigue intacto. Hm, ¿pero no te das cuenta, mujer, de que estás metiendo la pata hasta el fondo? ¿A estas alturas, chico, todavía no ves que todo es tu culpa?

Ay, si es que yo soy un santo, me olvidé decirlo. Pronto, ya sea dicho de paso.

Jo, todo el rato me olvido de que soy un imbécil, también. Pero es que, honestly, no creo que yo sea ni mucho menos lo imbéciles que otros llegan a ser. Si se pudiera medir la imbecilidad... a ver. Hm... si I es la constante y es igual a la parábola formada por el grado conceputal tiempo-espacio, duración y tamaño de la gilipollez mayor y la menor, menos la equación de S (s de sensatez, en catalán seny, juicio, muela, pero yo no tengo), y multiplicado por el número de años que el sujeto tiene... a ver... Será más fácil si lo hacemos a ojímetro: lo máximo que alguien puede ser de imbécil es 10, pues yo me considero... (últimamente todo va de yo-me-considero, ¿no? -- juguemos a definirnos), pues yo me considero un grado mucho menor a los imbéciles que hay a mi alrededor. Ahí lo he dicho.

Y sigo sin entenderlo. ¡A tu edad!

En otro orden de cosas.

Y además, ¡Habibi va a ser Tío! (Bueno, en abril)

Espero que nadie se haya ofendido. Me voy a plantar un badge de Parental Advisory en el blog.

Salut!

Stariways to Heaven
Rodrigo y Gabriela



PS I do, potser la caravan ja va bé.

Wednesday, 11 June 2008

"Cheer up, luv, it might never happen"

Me veo obligado (en parte) a intentar alargar un poco la idea de la felicidad tras el último post y sus consecuentes comentarios. (Por otra parte quiero intentar darle vida a este medio de expresión que tanto adoro aunque no consiga volver a la rutina anterior.) (Y, sobretodo, porque mis últimos posts han sido bastante cortos y sin mucho fundamento [público, porque personal lo tienen mucho] así que me gustaría intentar hacer uno de esos posts como los de antes, en los que me peleo conmigo mismo dentro de un concept.)

Jacinto Benavente dijo que "la felicidad no existe en la vida: sólo existen momentos felices". A pesar de que durante muchos años he penado que el dramaturgo tenía razón y casi, como San Agustín, pensaba que "la vida no es más que una muerte lenta".
Pero los años pasan y uno llega a ciertas conclusiones y tiene ciertas experiencias y desecha ciertas teorías (porque la mente humana es un complejo de teorías que vamos adoptando y desechando a lo largo de nuestras vidas). No quiero decir que mis hipótesis sean más maduras que la de el santo o la del escritor, para nada. Ni siquiera me atrevo a decir que sean las más adecuadas. Si más bien, toda hipótesis es válida pues muestra una posibilidad, pero también es cierto que por mucho que haya una nueva teoría no hace que sea la opción a elegir.

Los que me conocéis en persona sabéis un poco como soy. Pero el ser es algo relativo, incluso más amalgamado que el complejo de teorías, casi como una telaraña de pequeños andamios llenos hasta arriba de jarrones con palabras dentro. Y los que no me conocéis en persona pero me vais leyendo (os estoy tan agradecido) sabéis también un poco de mí. Y sabéis que uno puede llegar a estar muy triste y muy enfadado (seguro que es casi el 90% de mis posts pero es que he tenido unos últimos tiempos algo agitados), pero en general uno tiende al optimismo o al pesimismo. Yo tiendo al optimismo. Sobretodo últimamente, que intento, no que todo me resbale, pero que no me afecte del modo que hacía antes. Como hoy, que ha venido mi jefe y ha hecho un chiste respecto a "mi" inglés. Y yo le he preguntado que si intentaba meterse conmigo -- sí -- pues que no funcionaba porque a mí estas cosas tanto me dan (por la mañana me ha preguntado que si había tenido una cita ayer porque me he afeitado [cosa que hago por lo menos una vez a la semana] y me he cortado el pelo [cosa que hago cada dos o tres semanas y siempre me afeito el mismo día] y me lo he quedado mirando un segundo y luego le he ignorado). Además ya me habíamos hablado de lo de la lengua: un día trabajé con una chica de México y mi jefe me preguntó que si hablábamos en inglés: "¿En qué hablas con tus amigos, en inglés verdad? ¿Y cuando estás en el extranjero con tus amigos ingleses, les hablas en inglés, no?"
A qué venía esto... ah, sí, a que me resbala un poco que me digan tonterías de estas. Antes no me resbalaban tanto, la verdad, y me hacían daño. (Lo que me hacía infeliz, claro.)
Pero he cambiado. Maduré un poquito (un poquito) de más joven y dejé de ir vestido de negro y de estar triste y escuchar música triste y empecé a escuchar muchos otros tipos de música, y a usar colores vivos, y a estar contento como norma general.
La verdad es que sí, que estoy contento como norma general. Hace poco un lituano me dijo que siempre estaba triste, y lo cierto es que desde que no tengo ningún tipo de relación con el citado ya no me siento triste como antes. Me dan ataques, como a todos, en los que un pensamiento enano me hace tirarme el resto de la tarde encerrado en mi habitación viendo pelis para no pensar. Pero es las menos veces. Además he aprendido a que, si tengo planes, me da igual estar triste, que no cancelo.
Pero es que la felicidad es algo relativo. Porque al no cancelar llego a donde sea que tenga que ir y me encuentro con quien tenía que encontrarme y me pongo contento al instante.

Pero supongo que esto no es porque la gente que conozco me hace feliz (que también) sino porque hay un porcentaje alto en mi de felicidad. Es decir, que mis amigos activan el chip de la felicidad. O esa canción. O una buena lectura. O el sol. O un pájaro que se queda quieto en el aire.

A eso es a lo que me refería. El pájaro se queda quieto. ¿Por qué? ¿Por qué motivo un pájaro se para en mitad de la nada sin un objetivo? Aquél pájaro estaba haciendo un acto egoísta de felicidad. Es que lo veo tan claro que me extraña que alguien no lo vea. Mi gata está ahora estirada en el jardín; la puerta está abierta y hoy hace un poquito de frío, pero ella está ahí, y es feliz, porque no siempre está al aire libre y a mí me hace feliz que ella esté feliz).

Supuestamente los animales no tienen conciencia de la felicidad. Pero está claro que tienen conocimiento del dolor. Sí, lo sé, su memoria no es como la mía (aunque la mía deja mucho que desear) y aunque muchos animales tengan comunicación, no tienen lenguaje. Pero todo esto son teorías (ergo, no tienen porqué ser la realidad).

¿Qué es la felicidad? me pregunto. Pienso que es un estado de ánimo. Un modo de vivir. Una manera de ser. ¿Se puede medir? El lenguaje es sabio y si digo que "soy muy feliz" es porque puedo medirla. Juguemos, pues, a medirla y a definirnos a nosotros mismos. ¿Cuánta felicidad crees que hay en ti, qué porcentaje? No creo que haya nadie que sea un 100% feliz pero sí podemos acercarnos. Creo que yo estoy por encima del 50%. ¿Dónde estás tú?

Midámonos y juguemos a intentar subir un poquito más. Y otro poquito. Y aún un poco más hasta que nuestra felicidad llegue al máximo que nuestra mente aguante.
Seamos felices, aunque a veces estemos tristes, seamos felices el resto del tiempo.

Escuchando a Alanis, of course,
que la semana que viene vamos al concierto.

Sobretodo Moratorium.

El título hace referencia al capítulo
Jealous
de la tercera temporada de AbFab.
Aunque parece que es el título de una canción
anterior de la banda Carter USM.

Thursday, 8 March 2007

The tiniest change

Bueno, oficialmente ya estoy en paro. Por primera vez fui a las oficinas del ídem a pedir que me dieran dinerillos. No sabía qué debía hacer y cometí algunos errores. Y ahora estoy en paro. ¿A qué me dedico? Pues a ponerme al día con las lecturas [también las blogturas], a estudiar, [intento ponerme al día con el blog] y, sobretodo, a ayudar a mi hermana y su novia en su recién abierto restaurante.
Además, como creo haber dicho anteriormente, me estoy sacando el carné de conducir. La semana pasada subí a teórica y ahora estoy a la espera de empezar las prácticas –hay mucha cola. Y espero poder acabar con esto pronto para seguir el "plan de acción".

Uno no puede decir que elige su vida porque elegimos de entre un par o tres de opciones, no más. Y muy a menudo tenemos problemas de aceptación de lo que tenemos. A mí me ha costado mucho llegar hasta donde he llegado, con algunos altos y con demasiados bajos. Pero he llegado, y lo que importa es haber recorrido este camino y haber superado todas las trampas, todos los baches, los problemas. He llegado, estoy llegando. Más tarde de lo que "manda la costumbre" pero a mí no me importa. Ya no me importa porque la vida da muchas vueltas y no todos aprendemos lo que vale la vida del mismo sitio. A mi edad ya debería tener la carrera hecha e incluso un máster. No es así. Estoy a caballo entre primero y segundo. Las notas ya han salido, y no han ido muy bien, pero todo con la calma, sin prisas, sin pausas. Siempre me quedará septiembre. Y sino el año que viene.
Cuando era adolescente lo que yo quería hacer en la vida era estudiar publicidad, ser creativo, hacer anuncios. Eso es lo que me apasionaba. Y, tras muchos (alti)bajos, llegó el momento de rellenar formularios y me di cuenta de que ya no era eso lo que quería, que no me gusta "mentir" y por eso me fui a London, a buscar qué es lo que quería hacer con mi vida. Más o menos lo he descubierto y aquí estoy. Estudiando algo que, aunque no el 100%, en su concepto, me encanta. No soy buen estudiante, no tengo constancia, y por eso no doy todo lo que podría dar. Intento hacérmelo lo fácil y por eso escogí inglés, de entre cuatro asignaturas de lengua extranjera. No estudié y he sacado muy buena nota. No quiero alardear, sólo quiero ejemplificar. Como he dicho más arriba, no todos aprendemos en el mismo sitio ni de la misma forma. Mecanografío y no lo hago como dicen los manuales porque lo he aprendido yo sólo. Hablo inglés y no he aprendido casi nada en academias. De hecho, no voy a una clase de inglés desde el instituto –bueno, fui a una tutoría este curso y estuve a punto de pedir trabajo porque la profesora (no nativa) hablaba un inglés un tanto raro y, encima, pretendía que yo dejara de hablar inglés real (a pesar de acento) y hablara un inglés de plástico sacado de los libros –entre otras cosas pretendía que dijese [cʌm] en vez de [com] para decir come (o some). Sí, es cierto que hay mucha población que lo dice así, ¡pero también existe el Reino Unido! a pesar de todo–.
El caso es que hace poco, antes de dejar de trabajar, me encontré a una amiga de toda la vida. Vino al bar. Elegí ser camarero allí porque me gusta el lugar, me gusta hacer de camarero, mi compañera es genial, me lo pasaba bien y me dejaba todas las tardes libres. Además, es que uno hace lo que hace porque quiere (casi siempre). El problema es cuando ella me miró con esa cara de "ay, pobrete, si es que no da para más". Yo la miré con cara de "qué fuerte me parece que seas así, además, tú no eres mejor por tener ese trabajo de chunga". Todo entre sonrisas porque las personas somos así. No fui hipócrita, sino que no tengo porqué dar explicaciones a nadie. Si yo soy feliz con mi vida, ¿qué te da a ti? Porque sí, soy feliz. Claro, me gustaría haberme sacado el carné de conducir a los 18 cuando me apunté, pero no fue así. Claro, me gustaría haber aprobado a la primera siempre en secundaria y haber ido a la universidad como todo hijo de vecino, pero no fue así. Y no me arrepiento de nada. Porque si yo hubiera hecho todo aquello, Habibi2007 sería totalmente diferente. Porque Habibi2002 hubiera estado en la uni en vez de haber estado dando tumbos y no se hubiera ido para el norte. Porque Habibi2002 no se hubiera enamorado allá, porque no le hubieran roto el corazón, porque no hubiera empezado a aprender polaco, porque no hubiera conocido a Life'sGood, porque no hubiera aprendido inglés y hoy, Habibi2007, no tendría la nota que tiene.
Porque es que yo, tal y como soy, no existiría. No estoy diciendo que fuera mejor ni peor. Porque todas las opciones son buenas, pero no son las mismas. Y cada paso lleva a miles de cambios en la vida. Y por eso tenemos que aceptar lo que tenemos, tanto lo bueno como, y sobretodo, lo malo, porque todo eso es lo que conforma nuestros seres.

Y, sin más, os dejo con un vídeo, ligeramente relacionado, de The Simpsons.

[Cuando era pequeño caminaba por la calle
principal de mi pueblo y leía el cartel de
"canvi, cambio, change, exchange, wechel, valuta";
era como un ritual.]

Escuchando: Changes, de David Bowie,
interpretada por Mónica Cervera
para la BSO de "20 Centímetros".



Thursday, 30 March 2006

Inteligencia Universal

Recuerdo hace muchos años que el President Pujol, en un discurso, usó la palabra "crispación". Yo no la había oído nunca hasta la fecha –debía tener unos diez o doce años– y recuerdo cómo esa palabra se empezó a oír por todos lados.
Entonces ya me sorprendió. ¿Había sido esta palabra usada con total normalidad antes de que el President la usara pero yo no me había dado cuenta? O, por el contrario, ¿al haberla usado el President, al que se le hizo mofa, se empezó a usar hasta hoy mismo en que el Señor Rajoy la usa? No he llegado a ninguna conclusión sobre estas preguntas, pero las líneas que van a seguir no intentarán buscar las pruebas.
El caso es que muchas veces me he dado cuenta que una persona de mi entorno (sobretodo mi ex) usaba de repente una palabra que no había usado nunca. Está bien (nos comunicábamos en un idioma que no era el de ninguno de los dos), aprender nuevas palabras, ya sea en tu lengua materna o en la que estás estudiando, pero es que él lo hacía hasta la saciedad. Y cuando yo le decía, "ah, ahora que has aprendido esta palabra" (de la peli que vimos el otro día, por ejemplo) "¿vas a dejar de usarla algún día?, que te estás poniendo pesadito, ¡jolín!" él negaba que fuera así, aducía que siempre había conocido la palabra. No digo que no, es posible, pero antes no la usaba. ¿Lo hacía ahora porqué –al verlo en uno de los mass media– era IN? Tampoco lo sé, nunca lo reconoció.
Nunca me han preguntado si uso una palabra porqué la acabe de aprender. Si fuera así, no lo negaría. De hecho, muchas veces, me he dicho: "oh, me gusta esta palabra, voy a empezar a usarla", incluso en público (que luego lo haga ya es otra cosa).
El caso es que esto tiene algo que ver con un comment que le dejé a Winde el otro día sobre la Inteligencia Universal.
¿A qué viene esto? Pues que últimamente me da la sensación que los únicos temas que hay en el mundo son: el Estatut de Catalunya (con sus variantes del catalán, los catalanes y Catalunya); ETA (tregua, historia, Euskadi, Euskal Herria, el euskera); el reciclaje (papel, aceite usado, los pañales de Fernandito, el envoltorio del tabaco); y algunos más. Por supuesto el sexo, el matrimonio gay, los derechos de los GLBT, Bush y sus cagadas, Bush y el petróleo, Bush y las bombas, y algunos más.
El caso es que, sí, todos estos temas están constantemente en las noticias, que vemos todos y luego hablamos de ellas. Por eso me pregunto, ¿han estado allí siempre?, ¿desde cuándo están?, ¿hasta cuándo estarán?
Casi me da la sensación de estar viviendo en las carnes de Winston Smith, de la novela Nineteen Eighty-Four. ¿Es real todo lo que vemos, lo que vivimos? A veces pienso que no. Es como un macabro sueño en el que Rajoy y Zapatero son amigos y cuando se reunieron éste martes sólo hablaron de cuál iba a ser el próximo paso, que se dijeron "Nos ha salido bien, ¿no?". Un sueño en que nada existe, todo es una realidad transparente que nos hacen creer. Catalunya no existe, por lo tanto no hay Estatut. Simplemente estamos sujetos a una idea preconcebida de lo que es la vida en realidad. Pero es mentira, no es eso. Nos lo hacen creer.
Bueno, mi paranoia sobre el Gran Hermano acaba aquí. Los que podéis leer catalán mirar éste post. Habla de la libertad de expresión y relata la historia de Escándalo Faurisson, sobre la negación del Holocausto. No estoy diciendo que no sea verdad pero, ¿y si no lo fuera? ¿Qué pasaría entonces? Por mucho que la gran mayoría de los que conocen (no me refiero sólo a los que estuvieron sino también a los que han leído algún libro de historia) lo que allí pasó afirmen que pasó, no significa que pasara de verdad. Para apoyar mi teoría, sólo diré una frase que todos conocéis de dónde y de quién proviene:

"Y, sin embargo, se mueve."

Monday, 27 February 2006

κλειω

Bueno, ya está, sábado de carnaval ya se fue. Aunque mi cuerpo siga con dolores y crujimientos desde la mañana (tarde) de ayer.
Puesto que mi cerebro no respondía, me pasé la tarde viendo la tele. En Antena 3 echaron "El hombre de la máscara de hierro". Ante todo decir que no me gusta nada (y cuando digo nada me refiero a nada de nada) el dichoso DiCaprio, y que no me digan que es buen actor porque todos hemos visto alguna peli con él. Y menos aún que me digan que es guapo; cuando pase de los 16 aún, pero de momento, no. Y lo peor, cuando le dan papeles de hombre mayor como en "El aviador", es lo peor: por el amor de dios, que Howard Hughes era un hombre hecho y derecho. Claro, ahora entiendo porque hizo él de Louis XIV en la peli de ayer: porqué éste rey empezó su reinado con 5 años.
Bueno, el caso es que pillé el final de la peli, y como aún no tengo TDT, me quedé a verla. No es una peli buena, la verdad. Pero el caso es que me hizo pensar y luego me fui a mi amada Güikipedia a comprobar lo que dicen.
No he leído las novelas de Dumas padre, así que no sé si la película se ciñe a sus historias sobre D'Artagnan. El caso es que me parece muy fuerte que en la peli y/o en los libros se diga, tan pancho, que el rey Louis-Dieudonné era el fils bâtard de Ana de Hasburgo (o de Austria, hija del rey español Felipe III) y el simple D'Artagnan. También me parece muy mal que digan que dicho rey tuviera un hermano gemelo. Sí es cierto que tenía un hermano, Philippe, duque de Orléans, que además era homosexual, parece ser, pero que tuvo descendencia tan alta como una reina consorte de España (su abuelo materno lo era, de hecho) y un nieto que fue la cabeza del Sacro Imperio Romano. Pero es que además, cuentan de una tragedia tan grande como el encarcelamiento de por vida de una persona por simple semejanza física, la usurpación de la corona (entre hermanos) y, lo que es peor, que un tipo que vive en cautividad pueda ser mejor y más educado que uno que vive en la corte. Y además, por simple gracia divina, conoce del protocolo y de las personas del mundo exterior.
El caso es que esto me ha hecho pensar en Matilde Asensi y su libro "L'Origen Perdut". Me lo leí en el Club de Lectura que hacemos en la Biblioteca de mi pueblo y me encantó. Quizás por su relación con la lengua (el Aymara, en este caso). No busqué información sobre la autora y sobre el libro mientras lo leía, porqué sabía que lo que me iba a encontrar no me iba a gustar. El caso es que en la reunión del club hablamos de esto del plagio y yo comenté que no entendía qué problemática había en que hiciera una novela histórica sobre hechos contemporáneos. Si yo escribo una novela sobre Julio César y me invento toda una parte de su vida, nadie me va a decir nada: es una novela histórica; pero si en vez del emperador romano lo hago sobre alguien que esté vivo o un hecho reciente, se me echan al cuello.
El problema que veo aquí es la popularidad de la película o libro. Si en vez de haber sido una película americana con un actor tan famoso como Leonardo DiCaprio, hubiera sido una película francesa con actores noveles o no conocidos fuera del país, nadie la hubiera visto. Pero como no es así, mucha gente pensará hoy que el rey Louis XIV tuvo un hermano gemelo al que encerró en la bastilla.
Recuerdo cuando fui a ver "Torya": me pasé media peli diciéndole a mi acompañante: "¡Esto no es así!". ¡Qué rabia! Detesto cuando no se ciñen a la historia. Pero es que lo hacen cada dos por tres. Cogen una historia por todos conocidos y la cambian para que se convierta en un símbolo del American Way of Life. Y esto, la Disney, lo hace como nadie.
Me pregunto yo, ¿cuando entenderán las productoras que Homer Simpson tiene razón cuando dice que "Si lo dice la tele es que es cierto"? Y no estoy diciendo que lo sea de verdad, sino que la gente se lo cree. ¿Cómo es que permitieron que se proyectaran películas tan fascistas como "Stage Beauty" (no recuerdo el título en español) en las que se explica de como un tipo se cura de su homosexualidad?
No lo entiendo. La gente no se da cuenta que nos lo creemos todo. No hay nada más que recordar a los Nazis. Recuerdo un documental que vi en Canal 33 que se titulaba algo así como "Las mujeres de Hitler" en que salían señoras que habían sido de las juventudes Hitlerianas o del partido y decían que ellas no sabían nada de lo que realmente estaba pasando, que se creían que Hitler estaba haciendo el bien. La historia ha demostrado que Hitler no hizo el bien. Pero la gente se creía que sí. Todos hemos oído hablar de las películas propagandistas, el No-Do, etc. Si sabemos esto, ¿cómo es que todavía permitimos que se mienta en la tele y/o el cine? De hecho, no hay nada más que ver las noticias y comparar los canales. Cada uno dice lo que quiere. Pero lo peor es que la gente no tiene memoria histórica y ahora tenemos a Super Rajoy intentando hacernos creer que el gobierno de ZP lo está haciendo todo mal –no dudo que hagan errores– y diciendo cosas que en el pasado había dicho opuestas.
¿Qué es lo que pasa? ¿Es la verdad tan aburrida?
Título del post e imagen: κλειω, Clío, musa de la Historia.

Tuesday, 14 February 2006

"Cuando hablamos de amor ¿a qué nos estamos refiriendo?"

Estaba paseando y me he puesto ha pensar, una vez más, en eso que le llaman amor. La RAE no da una definición muy exacta de lo que ésto es. De hecho, ¿quién sabe qué es el amor?
El amor es algo que sucede en el cerebro y éste todavía tiene demasiadas piezas del puzle por resolver.
La complejidad del amor me sorprende, me asfixia. ¿Por qué somos tan complicados? Todo podría ser más fácil y, sin embargo, nos gusta hacernos la vida más complicada de lo que nos la hemos hecho con este tipo de sociedad en el que vivimos; no tenemos suficiente con nuestra carrera, nuestro trabajo, la economía... que aún queremos llegar más lejos y estar enamorados.
¿Es el amor Nirvana? ¿Es Dios?
Cuando estamos enamorados, ¿por qué vemos ciertas cosas con una claridad tan absoluta y con una increíble certeza que desaparece en el momento en que ese amor se esfuma? O cuando ese amor deja de ser amor para convertirse en rutina. Mi hermana dijo una vez, "lo que mata al amor es la rutina del sofá y la Play Station". ¡Qué razón tiene!
¿Cómo es que al dejar el amor atrás todo se ve diferente, en la distancia? ¿Cómo es que nada es lo que era? Sentimos amor y todo son flores y risas. Él/Ella es el/la más guap@. Todo es wonderful. Pero luego, cinco minutos más tarde, ya no le queremos y le vemos todos esos defectos que antes pensábamos eran virtudes.
Pero, como diría Lelaina Pierce, "la pregunta sigue en pie": ¿por qué nos complicamos la vida?
Os acordáis de aquél capítulo de Sex and the City en el que Miranda está pendiente de un tío y el nuevo novio de Carrie, Burger, le dice "He is just not that into you". "No está por ti". ¡Qué fácil!, ¿no? Decirle a alguien, simplemente, lo que pensamos. Pero, ajá, aquí está el truco: ¿Cómo hacerlo sin dañarle?
¿Y si la cuestión fuera aún más complicada? ¿Y si se supone que hay amor, que le quieres y eso (que a lo mejor es sólo un espejismo de la memoria) y aún así no sientes lo mismo que sentiste? El amor es como un jarrón de cristal. Si se rompe puedes pegar las piezas pero nunca será lo mismo. Mejor comprar uno nuevo. (Esto es aparentemente una cita popular). ¿Dónde venden jarrones? Es que a mí no me gusta cualquier jarrón, me gustan unos muy especiales. Además, la decoración de mi casa es algo estrafalaria y no puede desentonar. ¿Qué voy a hacer yo ahora con la bolsita de papel llena de los pedazos del jarrón que se rompió?
Es todo tan complicado.
Ojalá viniéramos con manual de instrucciones.

Aunque tarde, feliz día de San Corte Inglés, digo, de San Valentín.
El título de éste post es una frase de un escrito de una amiga, VDT.

Thursday, 2 February 2006

No conjuguemos "tanguear"

Desde hace unos años, el verbo tanguear pertenece a mi vocabulario diario, prácticamente. La Real Academia da una definición que no me gusta aunque incluye "hacerse el sueco", que es algo parecido a lo que yo quiero significar.
Para mí –y mi entorno– tanguear es una de las tácticas en el arte del flierteo. Y digo arte porque, sin duda, unos lo saben hacer y otros no. Como la pintura, mismamente.
Chico conoce a chica, o a chico, o chica conoce a chica, o chimpancé a chimpancé, da igual; el caso es que todos, en el momento anterior al primer beso, hacemos como que no nos importa. Le torturamos porque no queremos que se note mucho que tenemos unas ganas enormes de verle, de que nos llame continuamente, de besarle. Todo, por el simple hecho, de no ser el primero, por marcar territorio y por que así, una vez más, demostramos quién es el más fuerte.
En la historia de la humanidad, nos encontramos que en la gran mayoría de casos es el hombre quién tanguea. Es él quién juega y manda. Nos damos cuenta que, a pesar de todo, seguimos en las cavernas como antaño.
Él tanguea, vosotros tangueáis, ellos tanguean y a mí me tanguean.
El caso es que las mujeres han aprendido a tanguear. No hay nada más que ver unos cuantos capítulos de Sex and the City o Desperate Houswives como si fuera un libro titulado "Como ser mujer y no morir en el intento: guía del tanguéo para principiantas".
Hoy he visto por primera vez el vídeo de "Precious Illusions" de Alanis Morissette y me ha encantado. Flirteo en estado puro, con versiones presentes y pasadas.
Sin embargo, opino que ya está bien. ¿No es hora ya de empezar a ser honestos los unos con los otros? ¿De decir las cosas como las sentimos? ¿De no asustarnos cuando nos digan qué sienten o cuando nos digan que no sienten?
Tengo miles de frases en la mente que me dicen cómo me he de sentir tras una ruptura, pero ya no recuerdo lo que va justo después de que las mariposas hayan llegado por primera vez a tu estómago.
¿Dónde está la biblioteca más cercana?
¿Existirá un libro titulado "Sobrevivir al tangueo"?